Quizá la altitud entre 750 y 1000 metros de esta tierra sea la razón de su marcado carácter y temperamento, o quizá la variedad de sus suelos calcáreos, francos y arcillosos, junto con el clima que los acoge, sacan a la luz plantas y frutos únicos. Esa fortaleza se transmite durante todo el proceso de cultivo, elaboración, crianza y guarda en botella. Quizá por eso nuestros vinos son como son, con personalidad propia, y alma.


